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Novedad 14 de September de 2026

Vivir al lado del Vertedero: Ni culpables ni intrusos, la historia de los barrios que reclaman dignidad

En los debates públicos sobre Bariloche, suele escucharse una frase tan injusta como recurrente: "la gente eligió ir a vivir al lado de la basura" o "todos los barrios de esa zona son tomas de terrenos". Con ese argumento, sectores políticos y sociales pretenden desligarse de la problemática del Vertedero Municipal, llegando incluso a proponer el traslado de cientos de familias en lugar de resolver de una vez por todas la gestión de los residuos de la ciudad.

Frente a estos discursos, es indispensable recordar la historia. ¿Acaso tener un techo propio, vivir con dignidad y acceder a un ambiente sano son privilegios para unos pocos, o son derechos humanos fundamentales de cualquier vecino?

Una calle separa al barrio Valle Azul del vertedero. Actualmente, la basura ya sobrepasa el predio e inunda las calles del barrio con residuos, roedores y mal olor.


El Vertedero: Promesas incumplidas y colapso

El Vertedero Municipal comenzó a funcionar en 1986. A lo largo de las décadas se prometieron soluciones y se lograron algunos avances, como la construcción de celdas de relleno sanitario y la instalación de una planta de clasificación de residuos. Sin embargo, la falta de mantenimiento y previsión estatal provocó que las celdas colapsaran y la planta dejara de operar adecuadamente, convirtiendo al predio en un gigantesco basural a cielo abierto que afecta a diario la salud y la calidad de vida de la zona sur.

La verdad sobre los barrios: Urbanización estatal y derechos postergados

Descalificar a los vecinos tildándolos de "ocupantes" es ignorar cómo se construyó esta parte de Bariloche. El propio Municipio ha sido el principal impulsor de la urbanización de los sectores circundantes al Vertedero:

  1. Barrio Pilar I: Es uno de los vecindarios más antiguos del sector y existía mucho antes que el Vertedero. Nació a finales de la década de 1960 como un campamento de la empresa vial Robles para pavimentar la Ruta 40, en tierras de la Pampa de Buenuleo, y fue bautizado oficialmente en 1983. Cuando el basurero abrió en 1986, las familias ya estaban radicadas allí.
  2. Barrio 645 Viviendas: Es un proyecto de vivienda social impulsado y planificado por el Estado. Las casas comenzaron a entregarse entre 2015 y 2016.
  3. Barrio Valle Azul: Es un loteo totalmente legal. En 2010, el Municipio destinó 45 hectáreas provenientes de la reserva fiscal del loteo privado Club de Campo Dos Valles para crear más de 600 lotes sociales a través del Instituto Municipal de Tierra y Vivienda (IMTVHS).
  4. Barrio 29 de Septiembre: Es el último barrio de carácter popular que se levantó en la zona, surgido como una respuesta directa de las familias trabajadoras ante la severa crisis habitacional de la ciudad. A pesar de haber nacido en un contexto de urgencia, actualmente se encuentra en pleno proceso de legalización y regularización urbana.

Toma satelital del año 2009.


Valle Azul: Breve historia y situación actual

La historia de Valle Azul está marcada por el esfuerzo de los vecinos y los reiterados incumplimientos de la Mutual Germán Abdala (luego reconvertida en IFES). Lo que iba a ser un plan de viviendas sociales terminó en la entrega de lotes sin servicios concluidos, cobros abusivos en dólares por obras complementarias (como 235 dólares por luminaria) y condenas judiciales por daños y perjuicios.

Hoy la situación es crítica: amplios sectores del barrio no tienen agua potable por la rotura de la cisterna y la falta de obras. Como si la ausencia de respuestas no bastara, la municipalidad cobra el servicio de camión aguatero a familias que pagaron sus lotes y llevan años esperando la infraestructura básica.

La contradicción urbana: Barrios privados en la misma zona

Justo frente a Valle Azul y al Vertedero, el Municipio habilitó el desarrollo del Club de Campo Dos Valles (un barrio privado de 335 hectáreas para 700 familias), además de la proximidad a Arelauquen. La zona fue habilitada formalmente para la vida residencial, tanto para emprendimientos privados de altos ingresos como para loteos sociales.

El acceso a la tierra: La última opción para la familia trabajadora

Hoy en día, los terrenos de Valle Azul representan una de las pocas alternativas accesibles dentro del ejido municipal. Ante la absoluta falta de créditos hipotecarios y recordando que Bariloche tiene uno de los precios de la tierra más altos de todo el país, familias trabajadoras han destinado los ahorros de su vida a comprar su lote en la zona. La razón es clara: el barrio ofrece escritura, mensura y la posibilidad legal de edificar con acceso a redes de luz y agua.

Los vecinos no "eligieron vivir al lado de la basura" por capricho ni ocuparon tierras ilegalmente. Accedieron a su lote legalmente o a través de programas del Estado en la única zona donde sus ingresos se lo permitían. Hoy exigen lo que por derecho les corresponde: servicios básicos garantizados, el cierre y saneamiento definitivo del Vertedero, y el respeto a su dignidad como habitantes de Bariloche.

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